Entradas

Mostrando entradas de 2015

La fragilidad entre líneas.

Frágil,
como los versos de un enamorado,
como las canciones del pub en el que le conociste,
como sus palabras en tu cuello,
como sus manos en tu cintura,
como sus promesas y un barco de papel
que se arrojó por el Niágara
y salió hecho libro.

Frágil,
como la sonrisa del olvido,
como los besos de tornillo con intención de clavo,
como el cáctus que murió por un gato,
como el olor de su chaqueta en tus muñecas,
como la lluvia que siempre os calaba,
como el huracán que nació en tu pecho
y terminó arrasando sus besos.

Frágil,
como quien dice he perdonado pero escupe su nombre,
como quien brinda por el día del adiós bajo chupitos de hasta luego,
como quienes bailaban con farolas más cálidas que sus ojos,
como quien grita a susurros el apellido del hijo que podría haber tenido,
como quien busca entre las sombras de la multitud
a alguien que jamás le iluminó.

Frágil,
como quien escribió estos versos,
como quien dedicó todo un libro a sus ganas de volver a verte.

La lengua viperina y las manos desatadas.

Una carpeta vieja y casi trescientos sesenta y cinco recuerdos,
releer poesía perdida y verte entre los versos
ensalzado como el poderío de mi vida.
Tenías tanto poder sobre mí
que no me extraña que llegara a sentirme tan débil:
no cuando te fuiste
qué duro es ver que estabas engañada por ti misma
si no cuando llegaste.
No eras nada y te dejé la aguja de mis heridas,
te dejé lamerlas cuando no merecías ni la saliva de mis escupitajos,
sonreía y le ponía corazoncitos en WhatsApp a tus mensajes
y tú ni siquiera te molestabas en fingir.
¿Con cuántos hilos me tenías atada?
Me los arranqué de cuajo y me quede agujereada,
como un nido de avispas
y los aguijones aún tuvieron el valor de quedarse en mis pulmones,
ni eso me concediste.
Desde esa noche juré salir con mascarilla,
como si la III Guerra Mundial hubiera estallado entre yo
y tu toxicidad.
Y al final no lo hice.
Aprendí a ser yo la víbora en vez del ratoncito que recibe el veneno,
es difícil empoderarse hasta entender que serlo, siend…

Pequeño observador de estrellas.

Imagen
Ven, amanece en esta noche de cuarto menguante, dime que tus besos tienen ganas de fiesta y que tus manos guardan algún eclipse más.
Corre de mi mano, como dos niñes detrás de un globo, asciende como si tu pecho estuviera rebosante de vientos del norte y no pierdas la brújula entre caricias de nubes.
Ríe, con esa sonrisa alargada que quiere cubrir todos los finales, alégrate cuando nos encontremos de nuevo frente al telescopio y tu sonrisa será todas las constelaciones de mi observación.
Siéntate entre el rocío, abrázame por la cintura mientras sólo el universo llora con estrellas que caen alrededor, como pequeños rayos de esperanza lunar en medio de un mundo de noventa por ciento materia oscura oscureciéndonos.
Quiéreme como yo te quiero, te puedo asegurar que el Big Bang no es nada comparado con lo que nuestros corazones van a experimentar.

Perpetua agonía cuando la cadena es persona.

Un poco de poesía automática de nuevo. Versando se aprende a nadar.
Perpetua agonía cuando la cadena es persona, el bozal ladra y el cepo huye, ni siquiera los barrotes quieren estar aquí. Pero están. Estoy. Y queriendo huir me tropiezo de nuevo con tus eslabones, valoro tu habilidad para convertir un gesto en tortura y me encierro de nuevo. Te odio pero sigo queriéndote y no puedo escapar, te quiero pero mi sangre es bilis y tus abrazos son ácido, te perdono pero no paro de encontrar nuevos motivos dignos de perdón, dignamente me dices que no eres digna de él. Mi mente entra en vacío, en agujero de gusano que existe o no, digna eres o digna no soy, digna no eres o digna soy, cuando me levanto tiras hacia abajo y cuando me caigo tiras hacia arriba: siempre en equilibrio. Perpetua cadena de persona te has vuelto, tan fría y cíclica que el ouróboro de tus ojos se convierte en jaula. Ya no sé si eres tú o son mis alas, ¿me las has cortado o nunca las tuve?
¿Vuelo o me arrastro? Mi pico d…

Marina feminista.

Alzamos la voz
y nos levantan el puño, como si la lucha fuera suya
y estuviéramos equivocadas:
hay que luchar, no que gritar.Alzamos el puño
y nos levantan la voz, como si la lucha fuera sólo nuestra
y estuviéramos equivocadas:
hay que gritar, no que luchar.Izamos la bandera
y nos elevan el ancla, como si la lucha estuviera lejos
y estuviéramos equivocadas:
hay que centrarse en lo propio, el problema es individual.Elevamos el ancla
y nos recogen la bandera, como si la lucha fuera interna:
hay que defender lo colectivo, el problema es social.Hacemos
y nos deshacen,
deshacemos
y nos la hacen.Luchamos contra los que matan
y nos callan asesinando nuestras palabras,
luchamos contra los que insultan, denigran, martirizan
y nos arrebatan, convirtiendo en propias, nuestras hazañas.Si me llamo feminista,
me llaman hembrista;
si me llamo pacifista,
me llaman ilusionista;
si me llamo luchadora,
me llaman peligro.Me llaman peligro,
y luchan contra lo que hago y buscan deshacerlo,
y deshacen lo …

De cómo el amor nos liberó.

Nunca vienes a recogerme,
tú eres más de dejar
que recorra sola el camino
-dichosos los pasos que nos acercan-
y esperar en la meta con
sonrisa
abrazo
beso
enhorabuena. Eres más de sentarte al lado de mi herida
y susurrarle ánimo
cúrate
eres fuerte
sana
pequeña gran valiente. Eres más de acabar con el cuello marinado
por culpa de mis lágrimas,
de abrazarme mientras tu
alma
se vuelve cobijo,
de apretarme fuerte
y soltarme
libre
gritas
¡vuela!
¡vuela! Eres más de sonreír
y besarme mientras
                       me
                         elevo.                

Me miras mientras
                       vuelo,
                        sola,
sin saber que eres
                       mi
                         viento.

Trece baladas del diablo.

Trece baladas le gustaban al diablo Y el pobre no daba decidido
Si optar por cualquiera de los pecados
Por su puta madre
O por alguno de aquellos diablos
De cola larga y retorcida
Si cuadra, demasiado fina,
Pero clavada hasta el fondo
Y coloreada con astillas blancas.
Descartó una con rapidez
Decidiendo que bajar al infierno
En una escalera dorada
Tenía el mismo peligro que ascender
Al cielo
En una de plomo,
Todas bajaban.
Quedaban doce y decidió que los pecados
No cuentan
Y que le dieran por culo a todos
Sobre todo a la lujuria
Porque suprimiendo las pepitas
La manzana pierde la tentación.
Y quedaban cinco.
Una canción era empalagosa y horrible
Se pegaba a sus cuernos
Más que las sábanas a su piel pegajosa
Cuando se derrería  
En el albor de los juicios.
Putas almas en pena,
Penadas y sin apenar siquiera
Al pobre diablo que les introdujo
En el cuerpo
Tal espíritu frío.
A la mierda los amantes,
Quedaban cuatro.
La cuarta era sobre asuntos
De nuevo del corazón,
Y el diablo no ll…

Oscurecer lo claro.

El tiempo pasa sin remedio
tan rápido que son los recuerdos
los que se escapan
entre las piernas.
El amor de tu vida
le baja las bragas a otra
y a ti las palabras se te atragantan
entre la boca y la espada,
queda poco sitio ya
para tanta bala entre los dientes,
escupes metralla
y está bañada
en estrellas.
Tu mejor amiga
le ríe los chistes a otra
y a ti la gracia te aprisiona         
entre barrotes que estallan en carcajadas cada vez que tus alas
los rozan
despacio
y se doblan hacia atrás,
muchas plumas caen del pico
de plomo
y están bañadas
en pirita.

Tu querida mascota
rompe nubes ahora
y tu sofá está todavía más deshilachado
por las garras de la desidia,
todos los perros ladran
cuando pasas
corriendo
y sólo tú lames las botas
de aquel al que llamas hogar
y está bañado
en calles
que han visto más lenguas
y más gatos
todos grises
en una agónica metáfora
de tu manía por intentar aclarar
los colores oscuros
a pesar de que
todo artista
sabe
que es mucho más fácil
oscurecer lo claro,
tú eres ejemplo.

Simple.

Le declaro la guerra
a todo lo complicado,
no hay nada más bello
que hallar distinción
en lo simple.Que tu risa sea diferente
y tu humor, común,
que tu cuerpo sea del montón
y tocarlo, pura magia,
que tus ojos no sean bonitos
pero sí su brillo al llorar,
que tu boca sea Frida Kahlo
y tus besos, Marilyn Monroe,
que tu alma sea poesía vieja
y tus palabras, versos por descubrir.Todo tú podrías estar
en una novela de Joyce
o una canción de los Beatles,
pero es más sencillo
que estés a mi lado.Por eso el mundo
y yo,
os preferimos a lo simple
y a ti.

Fin. Sin repeticiones.

Y más escritura automática. Lo siento. Sé que es una basura y que probablemente os gusten más mis poemas más elaborados, pero no puedo más. Tenéis una muestra en que, en dos líneas, he puesto tres veces la palabra "más". Y esto es lo único que me ayuda a desahogarme. Espero que lo entendáis. 
Por cierto, a los que estáis aquí por la publicidad del instituto, ¡gracias por pasaros! <3 (Soy consciente de que estas nuevas 500 visitas no salieron del aire, sino de ahí, gracias a mis profes por ayudarme (: ) (Sí, es una carita, es mi blog y una carita no es poética, pero me apetece ponerla, ea.)

Sabíais lo que significaba “este es el límite”, sabíais lo que significaba mi “para”, mi “es suficiente”, “no sigas”, “no puedo más”, y seguíais, seguías, sigo. Lo sabíais, lo sabías, lo sé. Y todo se caía, se caía, se caía, y me decías “aguanta, aguanta” pero las torres más altas somos las que caemos antes, y fíjate tú, yo era casi metro ochenta de escombros reducidos, y me tirábais, me…

Sólo, sólo la mira.

La mira y suspira. respira. le aniquila.  
La mira y cómo la mira.
La mira como si mirase una maravilla.
La mira y qué maravilla.
Se maravilla y la mira.
La mira y suspira. respira.
La mira y madre mía.
La mira y podría mirarla siempre.
La mira y la mira siempre.
Siempre la mira y la mira.
La mira y suspira.
La mira y sólo la mira.
La mira y no hay quién respire.
La mira y no respira.
No respira y ya no la mira.
La mira.
La mira y le aniquila.
La mira y respira.
Respira y suspira.
Suspira porque respira rápido.
Suspira lento y la mira rápido.
La mira. la mira. la mira.
Sólo la mira.
Nunca más la respira.
Suspira. Aniquilado.

Farrapos sintácticos.

Cáelle o rostro pero as súas mans
están demasiado cheas de farrapos
para recollelo.
Gabéalle o pequeno pola espalda
confundida co peito,
apoia os peciños nas escaleiras
das costelas
mentres as unllas límpanlle as feridas
do pescozo,
esas da correa.
Tiran da cadea e cae co orgullo
por diante,
o pequeno aterriza sobre blando
e cúbrese cos farrapos,
arrópase no suxeito elíptico
que foron os pais na oración subordinada
do seu país
con función de suplemento
esixido por un mundo fero
do que só a análise sintáctica
pódeo salvar.

(Te) quiero...

Quiero verte a los ojos
y verme más yo que nunca.Quiero abrazarte como si no hubiera mañana
y que me devuelvas a la noche
en que nos conocimos
siendo solamente nosotros
ante las constelaciones de la casualidad.Quiero besarte en cada pedacito de piel
y que sepas agridulce como el pasado
con el toque a sal
del mar y las lágrimas de felicidad.Quiero estar contigo
y que tu compañía traiga de la mano
a esa niña que se perdió entre lápices   
para que me dibuje en el rostro
todos los recuerdos sepultados
bajo el peso de la ignominia.Quiero alinearme con tus palabras
y que rompa la alienación de mi pecho;
roerte las clavículas
y que lamas las heridas de mis costillas;
que me levantes a cosquillas           
-de esas que sólo sabes hacerme tú
y se esconden en el rincón
de mis caídas-
cada vez que me caiga a tus pies,
porque, si vamos a ser,
seamos bien altos juntos.Quiero mirarte fuerte
Porque de alguna manera habrá que compensar
el temblor de mis piernas.Quiero levantar la cabeza en tus m…

(d)espacio.

Imagen
Para nueve.Se arquea y roza el cielo con el esternón.
El corazón late late
Con tanta fuerza como el temblor
De las estrellas que sus ojos empañan.
Vaho de sus labios
Fundiéndose con los colores de la noche,
Nebulosa.
El casquilleo de la espalda,
Los relámpagos abandonando Grecia
Se funden como riachuelos en sus mares.
Cae como Constantinopla,
Apolo le hace cosquillas en el pecho     
Con la barba.
Las manos se le escapan por su espalda
Buscando agarrarse a cada desnivel,
Trazando el borrador
De un río de arañazos entre ambos omóplatos,
La esfinge sobre el Nilo.
Todas las maravillas de la Tierra
Sobre ella, Y son nueve.
Nueve explosiones solares entre sus costillas,
Tocan Starway to Heaven,
Las lenguas danzan Highway To Hell.
Arde en medio de un firmamento frío
Que sus yemas intentan rozar,
Tormenta cósmica la atrae
Y la aparta.  
Cae al océano de Ío y los anillos de Saturno casan tan bien con su cintura
Que la gravedad se rinde a sus pies.

Muchos años luz en horizontal
Se qued…

Ella.

Era la descendiente de las brujas que no pudisteis quemar,
la chica punk, la gótica, la rara, la friki
la del negro y el pelo raro,
la del piercing y el tatuaje oculto,
la de las marcas de guerra
batalladas entre tanto barracón de pupitre;
era la alta, la fuerte, la intocable,
la de los labios violeta y el no te metas,
la de las camisetas duras
y las canciones bestias.

Sin embargo,
también era la de los poemas,
la de los cientos de libros,
la de lágrimas ahogadas en almohadas,
la de pequeñas imperfecciones
tapadas por grandes cicatrices,
la de paseos nocturnos
para poder pasear libre
sólo siguiendo la estela de su frente.

Pero el día que alguien vio lo último
su estrella se consumió
como los restos de las hogueras de San Juan.

No hubo más ella.

Dicen que la encontraron en la playa
y que sus versos navegaban en las aguas.

Papel mojado,
tinta negra,
solitaria golondrina intrépida. 

Añoranza.

Hay gente que se va y vuelve
pero son pocos y de los que menos acaban importando.
Hay gente que siempre está,
y acabas viviendo más con su rutina que con ellos,
 pero se acaba convirtiendo en un pilar. Hay gente que nunca está y te acostumbras a su ausencia, la lloras hasta que acabas cogiéndole cariño y se vuelve impensable soltarla.
Y luego está esa gente que llega y se va rápido, que te lo da todo y, cuando quieres darte cuenta, tienes las manos llenas de recuerdos  pero el pecho vacío. Esa gente es la que más marca, la que se tatúa en tus venas y fluye por cada poro de tu piel, la que cada gloria es una herida y cada beso una tortura, la que te quema la lengua y aún te hace temblar las piernas, la que convierte el labio mordido en roto, la que te quiso una noche y no estuvo a la mañana siguiente para recordarlo, haciendo que todos tus días te despiertes buscando, otra vez, esa mirada.
Y es que ha pasado tiempo, quizás no demasiado, pero sí suficiente para que los recuerdos tengan esa…

Mi y do, do y mi.

¿A veces no os da miedo encontraros con vuestro futuro  a la vuelta de la esquina en vez de saludar  de nuevo al pasado?  A mí sí, quizás por eso he aprendido a aferrarme a lo que tengo y no dejarlo escapar nunca, y como nunca he sido buena en la música pero a veces sé expresarme escribiendo he preparado un pequeño poema deprisa y queriendo para cantarle a los sentimientos opuestos ocultos y fieros que se entremezclan, chocan, y pelean de forma violenta pero que juntos suenan que te cagas.
Mi era un remanso de paz, una estación de paso entre guerras, era arte y era niebla, eran suspiros que se volvían vaho contra el cristal de la cabina mientras contemplaba el paisaje y se perdía en sus maneras, era yang pero era blanca, era arena dorada y fina colmada de la espuma de un océano bravo, era un libro en blanco y un poema con rima, era una canción de los Beatles y un relato de Borges, era un amanecer despejado y la noche en el campo, era un vaso de agua siempre medio lleno en el que ahogarse, era Niké sin At…

Tanta luz y tan poco Sol.

Cualquier parecido con la ficción, es pura casualidad.
Lo siento, me apetece daros una de cal, que en bastante arena me he tenido que enterrar ya para no ahogarme con vuestros mares de hipocresía y lágrimas de cocodrilo.

El primer capullo
era el típico que te rompía
dos, tres o cuatro veces
y avisaba siempre,
pero era más una advertencia
o un a ver si te atreves
que cualquier otra cosa,
y le echabas valor
porque no quedaba más remedio
hasta que perdías
y, mientras llorabas,
él te consolaba desde su musa
y te recordaba el aviso de sus versos,
que siempre llevaron su nombre,
decía, que no puedes coserte
con una aguja sin hilo.

El segundo era el típico
con mala pinta,
que aparentaba el infierno
pero te regalaba pequeños oasis
en cada segundo a solas,
que te besaba sin miedo
y te decía te quiero
con tanto valor
que era descarado,
hasta que
exigiste el cumplir
de tanta responsabilidad
autoimpuesta
y salió corriendo
con el rabo duro entre las piernas,
y no te llegó a quedar claro
si su piel …

Cuestiones en la parada.

Me pregunto si crecer va asociado a la rutina, si madurar es también perder un poco las ganas de aprender, si ser serio es obligatorio para ser adulto y sobre todo si no es opcional enterrar la infancia.
Me pregunto si a lo que llamáis temple es a mi idea de sufrimiento, si adaptarse implica cerrar la boca y cambiar de corriente, si las vacaciones tienen que acortarse con el paso de los años y si disfrutarlas es sólo para los modernillos de las redes sociales.
Me pregunto si tener una familia obliga a abandonar los viejos poemas, si ser padre no es compatible con los epítetos suicidas, si comprar a lo grande en el supermercado es no coger más chucherías, si las ruedas del coche están para pisar las tonterías, si atropellar a un perro cambia su carácter desgraciado por uno económico, si las fechas son de pagar o cobrar cosas que no son amores, si ir al cine es sólo para el día del espectador, si la laca de uñas deja de ser verde y el tinte se vuelve canoso, si los subrayadores y los m…

.

Me he destrozado tantas veces
que ya no sé si ese es el límite
u otra cicatriz más,
no distingo yo de remiendos
y eso es lo que me da más miedo,
en mi empeño por rehacerme
convertirme en una muñeca de harapos
que acabará tirada en el suelo,
sucia,
como esos pedazos de tela que se pierden
entre la tierra
y que nadie quiere recoger,
y se van volviendo barro
poco a poco
hasta desaparecer.


La brevedad viste de recuerdos y el ahora se destiñe en la bilis de un ayer demasiado lejano para no estar próximo.

Dime algo que no haya querido escuchar de otros labios

Tranquila, respira y recuerda que todo tiene su razón de ser,
Aunque no sepas ya cuál es.
Que si todo lo bueno tiene que acabar
Y si es antes mejor porque lo breve es óptimo,
Dime para qué corrimos todo este camino.
Dime para qué me he dejado la piel
Si ahora no hay chaqueta que cubra
Mi alma desollada.
Dime de qué sirven tantas noches de lágrimas
En las que perdí mil y un veces el orgullo,
Si con sus martirizados besos sólo me ahogué.
Dime de qué sirvió deshacerme
Si ahora no hay tú que me sintetice.
Dime para qué he renuciado a tanto
Si este camino no lleva ni a un poco.
Dime qué hago con este rostro falso
Sin goma que sujete la máscara.
Dime quién te permitió hacerme esto
Y júrame que no he sido yo,
Y quizás
Solamente quizás
Reencuentre la brújula que señalaba a oeste
Porque el norte lo perdimos hace mucho.

...y no volver.

¡Ey, mis pequeños lectores! Hace unos días, estuve trabajando sobre un texto algo viejo, y me salió esto. Es  un poco inusual, teniendo en cuenta que todos mis escritos suelen ser escritura automática, así que espero que el resultado de este experimento no sea un fracaso.
¡Feliz Carnaval!

Te devuelvo el hueco de la estantería que ocupaban mis libros,  la mitad de las fotos, recortadas, y todas en las que sales tú, que son mayoría. También te dejo la televisión y al perro, pero el gato y la cafetera son míos, necesito insomnios y alguien que me cuide en ellos. En el cesto de la entrada tienes las llaves del coche,  la moto era tu bebé pero si alguien necesita libertad soy yo.
Por supuesto, también me llevo todos los sueños y los planes, las revistas sobre New York las he tirado a la basura, de paso, recuperé mis postales griegas y el folleto sobre ¡Noruega, un país por descubrir!, porque tú nunca quisiste nada nuevo que no fuesen encajes o partidos.
-Aquí seguiría la lista de reproches ad…

Alice Cooper

Para variar, algo escrito en galego. Síntoo polos que me ledes e non o entendedes, pero non podo traducir algo da súa lingua orixinal, pois os meus sentimentos estaban en galego cando os expresei aquí. 
Tumbada sobre a cama, a xove non oíu soar o teléfono cando lle enviaron a décima mensaxe. Os seus oídos, o seu espírito, todo estaba descansando sobre a música de Alice Cooper, a un volume o suficientemente alto como para calar todos os gritos da súa cabeza. Revolveuse un pouco e o pedazo de cristal que estaba ó seu carón caeu o chan, esnaquizándose por completo. Observou os fragmentos e, sen dubidar nin un só segundo pola dor, recolleunos e tirounos á papeleira, tendo coidado de tapalos cuns vellos apuntes para que ninguén observara o vermello que os tinguira. Sentou de novo na cama e contemplou, unha vez máis, as palabras que, gravadas coma feridas, descansaban nos seus antebrazos. Aquela letanía pertencía a anos atrás, mais seguía presente no seu día a día e, agora, no seu sangue mi…

Odisea.

Ella sólo quería ser querida
de nuevo pero con la misma intensidad,
o a lo viejo, navegando entre pestañas perdidas.
Sólo quería volver a encontrar un olor agradable
en las palmas de sus manos y en su cuello
y mirar con una sonrisa disimulada
las marcas apasionadas
que otros, y no ella,
le habían hecho.
Sólo quería recordar una vez más
y que se le llenaran los ojos de lágrimas
que no fuesen ríos hacia un mar perdido,
sino lagunas de calma
con muchos peces de colores
y algún que otro Caipirinha.
Sólo quería sentir en cada poro
un amor que no fuera sólo suyo,
recordar las huellas de otros dedos
y jugar con ellos a encontrar
nuevos caminos.
Sólo quería dormirse
con un recuerdo cercano en la mente
y que le costara alcanzar a Morfeo,
en vez de verle bien lejos
en vísperas de una tortuosa estadía
con su propio Ares.
Sólo quería ser Constantinopla antes de su caída
o, mejor aún,
Atenas,
Troya,
y toda la costa griega
con sus casitas azules que se veían como un hogar
y sus aguas cristalinas co…
El límite estaba tan cerca que sólo tenía que alargar la mano para rozarlo. En apenas unos pocos movimientos musculares descansaba la clave del hasta dónde estaba dispuesta a llegar, medio metro de indecisión y prueba. El camino había sido duro, lo suficiente como para que cualquiera con dos dedos de frente supiera que no había marcha atrás. Había decidido arrojarme al amparo de los horizontales barrotes de mi propia cárcel y el tren era puntual. Pero esos segundos finales... En esos segundos en los que surgieron las ampollas en mis dedos, lloré por cada una de ellas, mientras recogía la aguja que colgaba de mi cuello y, con cuidado y un pulso que siempre había sido la envidia de cualquier terremoto, las estallaba. El líquido transparente se escurría por mis manos, a juego con los ríos de mi rostro y drenando la laguna de mi pecho, sintiendo cómo ese poco en el que ya ni creía, salía al galope y daba rienda suelta a su huída. La gravilla temblaba contra mi mejilla y, en el preciso ins…

Escrito con cuidado.

Había un hueco en la palma de mi mano
del mismo tamaño que el de tu pecho,
ambos similares a la desolación que nos rodeaba
cada vez que nos pillábamos mirándonos
y recordando cuando ahí hubo algo
que un tiempo creímos que sería suficiente.

Yo creí ser suficiente.
Pero, tras mirarte de nuevo
y encontrar sólo vacío en tus ojos,
regreso a caso con las manos sudorosas
pero frías,
y es un frío comparable sólo al de tus palabras
que me envuelve en rigidez y sábanas.

Otra noche más, la almohada
y tu foto
son testigos de cómo me recompongo,
aferrando tantos dispares trocitos
de cristal
con una soga débil y de lazo,
sólo por la esperanza
de que mañana te vuelva a mirar
y estés mirándome
pero sin vacío,
ni en los ojos,
ni en el pecho,
ni en mi mano,
y, sobre todo,
ni en mí sin ti.

No recuerdes, ni olvides.

No olvides perder el control
y abandonarte a tantas almas vacías
en busca de un calor lejano
que encuentran en el alcohol
y pierden, junto al sujetador,
la mañana siguiente
al despertarse, de nuevo,
en la cama equivocada.

No olvides venir a jugar con nosotros
e imaginarte por una noche
que yo soy ella, y tú eres él,
y no pasa nada si susurras su nombre
contra mi nuca
porque yo estaré adjudicando
el tacto a otra boca
que sabe muy distinto,
pero ya no se puede saborear.

No olvides abrazarme con ímpetu
mientras saltamos en la pista,
como si mi calor fuera suficiente
para apagar todo tu hielo
sin necesidad de una copa más,
que al final acabamos pidiendo
y compartiendo al devolverla,
junto a la dignidad,
en una esquina de madrugada.

No olvides que yo estuve siempre ahí,
exactamente igual que tú,
compartiendo tantos vacíos
con esperanza de llenarlos
y sin lograrlo nunca,
porque nunca pudimos olvidar
sin necesidad de que nos lo recordaran,
que al final tú sólo eras tú,
y yo sólo era yo,
y ér…

Mi muy querido poeta:

Mi muy querido poeta:
Hace poco comprendí que hay formas mucho más sencillas -que no fáciles- de hacerse daño que empuñar un pedazo de espejo.
Por ejemplo, si analizo tu mirada y derivo a mis recuerdos obtengo un valor negativo aquí, justo aquí -querido poeta, señálese el pecho-, si observo tus manos y localizo sus huellas gano algunas hendiduras aquí, justo aquí -querido poeta, extienda los brazos-, si multiplico tus besos por los míos aparece un cero aquí, justo aquí -querido poeta, marque su estómago-; es mucho más sencillo este conjunto de operaciones, que asomarse a una ventana, jugar con una cuchilla o tragarse todo el pastillero.
Y esto es así, mi muy querido poeta: el mayor dolor es que el que creamos aquí -por último y por favor, señálese la cabeza-.
Antes de morirse, evite matarse.

El cómo del azar, sin su porqué.

Tú me querías
y yo te quería,
pero el azar nunca nos quiso
juntos
y acabamos, sin querer,
sin querernos.

Tú dejaste de quererme
y yo dejé de quererte
pero siempre a medias
y el azar no quiso untar
nuestras partes
hasta formar una.

Tú me querías en silencio
y yo a gritos,
siempre intentando romperlo
o hacer que el azar escuchase,
pero una vez más
sólo podías oír cómo me rompía
y no pasaba nada
o eso pensabas
porque yo ya estaba rota
y una vez más
no importaba.

Yo o tú, nunca me quedó claro
era muy niña
y apenas sabía qué era querer,
pero tú y el azar
me disteis golpes hasta que aprendí
que no hay amor que no duela,
que no hay dolor que no quiera.

Hoy te veo
queriendo a medias
y mirándome porque ya no son mis errores,
porque ahora cometo otros
sin ti
y sin dejar de quererte a medias.