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Mostrando entradas de noviembre, 2015

Pequeño observador de estrellas.

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Ven, amanece en esta noche de cuarto menguante, dime que tus besos tienen ganas de fiesta y que tus manos guardan algún eclipse más.
Corre de mi mano, como dos niñes detrás de un globo, asciende como si tu pecho estuviera rebosante de vientos del norte y no pierdas la brújula entre caricias de nubes.
Ríe, con esa sonrisa alargada que quiere cubrir todos los finales, alégrate cuando nos encontremos de nuevo frente al telescopio y tu sonrisa será todas las constelaciones de mi observación.
Siéntate entre el rocío, abrázame por la cintura mientras sólo el universo llora con estrellas que caen alrededor, como pequeños rayos de esperanza lunar en medio de un mundo de noventa por ciento materia oscura oscureciéndonos.
Quiéreme como yo te quiero, te puedo asegurar que el Big Bang no es nada comparado con lo que nuestros corazones van a experimentar.

Perpetua agonía cuando la cadena es persona.

Un poco de poesía automática de nuevo. Versando se aprende a nadar.
Perpetua agonía cuando la cadena es persona, el bozal ladra y el cepo huye, ni siquiera los barrotes quieren estar aquí. Pero están. Estoy. Y queriendo huir me tropiezo de nuevo con tus eslabones, valoro tu habilidad para convertir un gesto en tortura y me encierro de nuevo. Te odio pero sigo queriéndote y no puedo escapar, te quiero pero mi sangre es bilis y tus abrazos son ácido, te perdono pero no paro de encontrar nuevos motivos dignos de perdón, dignamente me dices que no eres digna de él. Mi mente entra en vacío, en agujero de gusano que existe o no, digna eres o digna no soy, digna no eres o digna soy, cuando me levanto tiras hacia abajo y cuando me caigo tiras hacia arriba: siempre en equilibrio. Perpetua cadena de persona te has vuelto, tan fría y cíclica que el ouróboro de tus ojos se convierte en jaula. Ya no sé si eres tú o son mis alas, ¿me las has cortado o nunca las tuve?
¿Vuelo o me arrastro? Mi pico d…

Marina feminista.

Alzamos la voz
y nos levantan el puño, como si la lucha fuera suya
y estuviéramos equivocadas:
hay que luchar, no que gritar.Alzamos el puño
y nos levantan la voz, como si la lucha fuera sólo nuestra
y estuviéramos equivocadas:
hay que gritar, no que luchar.Izamos la bandera
y nos elevan el ancla, como si la lucha estuviera lejos
y estuviéramos equivocadas:
hay que centrarse en lo propio, el problema es individual.Elevamos el ancla
y nos recogen la bandera, como si la lucha fuera interna:
hay que defender lo colectivo, el problema es social.Hacemos
y nos deshacen,
deshacemos
y nos la hacen.Luchamos contra los que matan
y nos callan asesinando nuestras palabras,
luchamos contra los que insultan, denigran, martirizan
y nos arrebatan, convirtiendo en propias, nuestras hazañas.Si me llamo feminista,
me llaman hembrista;
si me llamo pacifista,
me llaman ilusionista;
si me llamo luchadora,
me llaman peligro.Me llaman peligro,
y luchan contra lo que hago y buscan deshacerlo,
y deshacen lo …

De cómo el amor nos liberó.

Nunca vienes a recogerme,
tú eres más de dejar
que recorra sola el camino
-dichosos los pasos que nos acercan-
y esperar en la meta con
sonrisa
abrazo
beso
enhorabuena. Eres más de sentarte al lado de mi herida
y susurrarle ánimo
cúrate
eres fuerte
sana
pequeña gran valiente. Eres más de acabar con el cuello marinado
por culpa de mis lágrimas,
de abrazarme mientras tu
alma
se vuelve cobijo,
de apretarme fuerte
y soltarme
libre
gritas
¡vuela!
¡vuela! Eres más de sonreír
y besarme mientras
                       me
                         elevo.                

Me miras mientras
                       vuelo,
                        sola,
sin saber que eres
                       mi
                         viento.