En el cubo de la fregona (versión feminista de la boca del lobo)

Aúlla el fairy desde el fondo del cubo
me ahogo, ahogo, ahogo!
Nadie escucha, las pelusas de la fregona
se camuflan con sus cabellos
y aplauden sus nuevas mechas
“¡ey! te sientan genial, pareces una modelo”
y limpia el suelo con una sonrisa, mientras piensa
“valgo un poquito más, me parezco a las de la propaganda”
y el suelo queda brillante, la loza, las camas, los niños
todo queda brillante mientras sus manos, llenas de fairy
liman las durezas del alma, lamenta
que las uñas no sean rojas, francesas o de porcelana
pero con el maquillaje le enseñaron a camuflarse en una muñeca
lo cual, le dicen, no está demasiado mal
y mientras saca brillo a los moratones, piensa y le dicen,
le dicen lo que pensar,
piensa lo que le dicen,
“ay, si usara una treinta y ocho, ¡iba a ser feliz!”
y es que ayer en la tienda no encontró ropa de su talla
ayer le sacó brillo a las lágrimas y a la cartera
mientras se hacía pequeñita pequeñita viendo como los complejos la devoraban en el probador
pero ella se sentía enorme, sólo en el mal sentido
y al llegar a casa sintió de nuevo algo enorme, maltrato
y las manos tenían demasiado fairy para protegerse,
resbalaban sobre el perfecto hijo del patriarcado mientras la vida de ella resbalaba en las de él
y pompitas con firma disney flotaban alrededor
y ella gritaba
desde el fondo del cubo de la fregona
me ahogo, ahogo, ahogo!

Pero todos estábamos demasiado ocupados vendiendo botes de jabón.

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